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ESTIMULACIÓN CEREBRAL

AUMENTA TU IQ CON DOS PILAS

Con estimulación eléctrica (dos pilas) ubicadas a cierta distancia de tu cabeza podrías aumentar tu IQ considerablemente y realizar todo tipo de tareas.

Los seres humanos se dirigen por un camino que nos permitirá impulsar el potencial del cerebro. Con una descarga de electricidad, podrías ser capaz de entrar en un estado de flujo que te permitiría aprender una nueva habilidad en la mitad del tiempo que te tomaría normalmente, resolver los problemas que te han desconcertado durante horas o incluso ganar un concurso de tiro al blanco.

Y esto apenas roza la imaginación en términos de lo que podríamos hacer para mejorar la cognición, como nuestra comprensión del cerebro. Con un chip implantado, las posibilidades podrían ser ilimitadas.

Los investigadores creen que a medida que aprendemos más sobre el cerebro, seremos
capaces de utilizar la electricidad para mejorar la concentración, la memoria, el aprendizaje, la habilidad matemática y el reconocimiento de patrones. La estimulación eléctrica también puede curar la depresión y evitar el declive cognitivo. Además, se cree que con el tiempo usaremos chips de computadora como implantes que nos permitirán realizar búsquedas de información directamente en la web o incluso descargar nuevas habilidades -como Neo, el personaje de la película The Matrix.

Avanzamos por un camino que liberará el verdadero potencial del cerebro.

La clave está en decodificar cómo funciona. El obstáculo es lograrlo y la inversión de miles de millones de dólares que requiere esa investigación. Gary Marcus, profesor de Psicología de la Universidad de Nueva York y editor del libro de próxima aparición “El futuro del cerebro: Ensayos de los principales neurocientíficos del
mundo”, afirma: “Yo no tengo ninguna duda de que con el tiempo entenderemos el cerebro; la gran pregunta es cuánto nos va a tomar”.

Reparación y aprovechamiento pleno de la capacidad de pensar

La mayoría de las tecnologías que podrían mejorar nuestra capacidad de pensar juegan un importante papel en este asunto. Pueden proporcionar las claves para detener el deterioro cognitivo, el tratamiento de las enfermedades mentales e incluso restaurar la vista a los ciegos o el oído a los sordos. Algunas de estas técnicas ya se están utilizando con éxito.

Estimular el cerebro con electricidad para tratar dolencias tiene una larga historia. Los antiguos griegos y romanos, entre ellos Plinio el Viejo, se sorprendieron con el rayo del torpedo del

Atlántico (especie de raya eléctrica de la familia Torpedinidae) para tratar los dolores de cabeza. Actualmente existen tratamientos prometedores como la estimulación transcraneal de corriente directa (ETCD) como medio para tratar la depresión, la epilepsia y otros trastornos cerebrales resistentes a los medicamentos, según Michael Weisend, neurocientífico de Instituto de Investigación Wright.

Y los implantes neuronales muestran potencialmente muchas más posibilidades, ya que pueden transmitir el sonido al cerebro para proporcionar un tipo de audición para algunas personas sordas. También se pueden conectar a una cámara diminuta que incluso pueden capturar forma y movimiento y transmitirlos al cerebro, proporcionando un tipo de visión para ciertos pacientes ciegos. Saber cómo se utilizan estas técnicas en la medicina muestra lo que actualmente entendemos sobre el cerebro; pero lo realmente fascinante es todo lo que  esta investigación nos permitirá hacer en el futuro.

Una sacudida al exterior de la cabeza

El procedimiento consiste en amarrar un pequeño dispositivo a la cabeza, asegurándose de que sus electrodos están alineados de la manera correcta, y luego accionar un interruptor. Una pequeña descarga de electricidad ingresa al cerebro y la persona siente un ligero zumbido que pronto se desvanece. Desaparece la ansiedad y se aclara la mente; luego, es capaz de resolver los problemas que antes lo dejaban exhausto, podrá también discernir los patrones de cada sonido y su memoria funcionará mucho mejor. Según los neurocientíficos y una creciente comunidad de hackers del cerebro, esto ya no es ciencia ficción sino realidad.

Muchos investigadores todavía tienen dudas sobre si la eficacia de la estimulación cerebral será aplicada en un futuro lejano, pero en la actualidad ya existe una gran cantidad de investigación muy prometedora.

Para entender mejor esta terapia, la explicación es que se trata de proporcionar una dosis bastante alta de energía eléctrica al cerebro, pero pequeña, que afecta a millones de células y mejora el desempeño cerebral. “Es más un enfoque de escopeta que de bisturí”, dice Weisend. Se trata de dirigirse a una región específica del cerebro y asegurarse de que la electricidad llegue a esa región como sea posible. Por suerte, la mayoría de los resultados hasta el momento han demostrado que, en condiciones de laboratorio controladas, estas técnicas son seguras.

Hasta ahora, esta técnica parece ser la más prometedora para mejorar la memoria, el reconocimiento de patrones y la capacidad de prestar atención. Su equipo ha demostrado esta terapia en más de 500 personas, incluidos los de Radiolab Jad Abumrad, y entre otras cosas han confirmado que las personas que se inician en una nueva habilidad pueden aprender dos veces más rápido de lo normal.

Otros estudios han demostrado que la estimulación eléctrica puede proporcionar el mismo impulso de energía que brinda una taza de café. Los investigadores han encontrado que las personas que se someten a sesiones de zapping cerebral pueden mejorar sus habilidades matemáticas por hasta seis meses.

Por sus resultados prometedores, bajo costo y dispositivos fáciles de construir, esta forma de terapia se ha vuelto la favorita entre los científicos norteamericanos y entre las personas interesadas en aumentar su poder mental.

Sin embargo, las personas que auto experimentan con esta forma de terapia ponen en alerta a los investigadores serios, puesto que no son tan cuidadosos como los equipos de investigación autorizados y pueden crearse falsas expectativas respecto a esta tecnología. “Lo que sabemos es que cambiar la manera en que funciona el cerebro puede hacer que funcione mejor”, afirma Weisend, pero también aclara que “falta experimentar más para entender mejor cómo funciona”.

Un chip en el cráneo

Hay maneras de lograr un impacto mucho más directo sobre el cerebro que la aplicación de una estimulación eléctrica externa, si hay alguien dispuesto a colocarse un tipo de chip de computadora dentro de su propio cráneo.

Los mismos implantes que ya se utilizan para la visión y la audición se podrían aprovechar para mejorar los sentidos más allá de lo normal, ya que la tecnología evoluciona y qué mejor que aprender a comunicar esa información al cerebro.

Según Marcus, una de las primeras mejoras neuronales que podemos apreciar es el incremento de la memoria. Este militar está utilizando la investigación sobre los implantes neuronales y electrodos implantados en el

cerebro para restaurar la memoria dañada de las personas con trauma. Marcus dice que en el futuro seremos capaces de construir implantes que extiendan la memoria y la hagan más fiable – hay profesional que ya lo están intentando. Es difícil decir cuándo será posible – tal vez no esta década, afirma Marcus.

En primer lugar, vamos a tener que averiguar cómo el cerebro codifica y almacena la memoria. Ese es el mayor obstáculo para la investigación y es difícil predecir cuándo se resolverá. Pero los gobiernos y las instituciones de investigación de todo el mundo han establecido que la comprensión del cerebro es una de las prioridades científicas de nuestro tiempo.

Una vez que sepamos cómo cambia el cerebro, almacena la información e instala habilidades nuevas, los implantes podrán imitar el efecto y será posible “descargar” cambios cerebrales que solo se logran con la práctica.

¿Qué sigue?

No importa de qué tipo de técnica hablemos, los expertos coinciden en que no son bastantes todavía – aunque estamos mucho más cerca de lo que la mayoría de la gente piensa.

Respecto a la terapia de estimulación eléctrica, Weisend piensa que va a ser incorporada a los programas de formación, el tratamiento para las enfermedades cerebrales resistentes a los medicamentos, y tal vez en las ocupaciones profesionales que demandan una gran concentración y donde haya vidas de por medio. Por ejemplo, los militares podrían ahorrar miles de millones de dólares si pudieran reducir el tiempo de formación de un soldado con esta terapia.

Marcus está entusiasmado con las posibilidades de los implantes neuronales, pero también piensa que nuestro punto de vista sobre el tema se transformará a medida que sepamos cómo funciona la mente. “Creo que las técnicas que hoy aplicamos se verán prehistóricas dentro de 30 años”, concluye.

Pero cuando suceda, el mundo habrá cambiado.





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